¿Puede el arte cambiar el mundo?

Dafne pregunta: ¿Crees que el arte puede cambiar el mundo? Pff, vaya pregunta. Pidió que mi respuesta fuera sencilla, concreta. Y sí, hice caso omiso a su petición.

Si algo puede cambiar al mundo, superando el estereotipo de subjetividad que lleva dicha frase, es precisamente el arte.

Entonces vino a mi mente Erich Fromm y su valiosa obra “El Arte de Amar”, de mis favoritos, por cierto. No quisiera ahondar mucho en el tema (saben que lo haré), por lo cual intentaré sintetizar la idea en una sencilla frase: el arte implica ciertas características como la disciplina, el orden, la pasión, congruencia, perseverancia, entre otras cosas. El amor es un arte. Sí, fueron dos, ¿y qué?

Algunas semanas antes, Andrés, quien en su momento fue mi maestro y desde entonces mi amigo, me había extendido una invitación para formar parte de una actividad inusual para mí. Era martes, y aunque el 2 x 1 era tentador, la emoción se centraba en la actividad recién adquirida de los martes por la noche: el cafesito cultural. Espacio en el que se comentaban diversos temas como: La historia de los jesuitas, la inculturización del español en época de la conquista, entre otros. Todo de manera informal y con un toque divertido.

La actividad elegida por el grupo para ese martes había sido asistir al Teatro de la Ciudad de Monterrey a escuchar el concierto que ofrecía la Filarmónica Juvenil de Nuevo León.

Cabe decir, con el respeto que merecen, que su interpretación no fue del todo exitosa. Pero bueno, un auditorio lleno de papás y hermanos no podía fallar en el efusivo aplauso.

No puedo dejar de mencionar a la (muy) atractiva pelirroja que lideraba a los violines, pero por encima de ella, estaba el divertidísimo gordito que eligió el triángulo como instrumento. Carajo, que paciencia de hombre. Pocas veces le tocaba hacer sonar su instrumento, y cuando lo hacía, con frecuencia fallaba en los tiempos. En fin, fue divertido. El arte cumplía con su misión: me transmitía un mensaje disfrazado de sentimiento.

Como ya dije, era la Filarmónica Juvenil. Un grupo creado por un maestro loco (véase lo que pienso de los locos), formado por niños en su principio, jóvenes ahora. En sus comienzos el Gobierno del Estado apoyó económicamente mediante la compra de instrumentos. Hoy (o por lo menos hace 7 meses que ocurrió el evento) les ha dado la espalda.

Para qué invertir en tan impopular actividad, sobre todo en estos “tiempos de crisis”, en los cuales muy apenas nos alcanza para pagar la publicidad electoral y los escandalosos salarios de nuestros corroídos “servidores” “públicos”. Lo encomillo por separado por ser dos conceptos diferentes, y ambos fallar a la realidad.

En fin, salimos del recinto, no sin antes dibujar una firma en la salida para apoyar el proyecto. Nos encontrábamos cerca del Paseo Santa Lucía. Y decidimos por decisión unánime no ir a nuestras casas sin antes tomar una (ok, fueron más) cerveza. Así que caminamos hacia el inicio de dicho recorrido, donde se establecieron algunos restaurantes modestos, pero bastante buenos.

En el camino hablamos sobre la importancia del arte en la sociedad, además de planear nuestro escape de la vida cotidiana y viajar a París o Londres para volvernos violinistas profesionales. Cuando bajábamos una pequeñas escaleras, nos percatamos de un sonido que llamó nuestra atención.

Resguardado por un puente como techo y el río frente a él, un artista hacía magia con un saxofón. Existía a través de él y se compartía al todo por medio de su música. Estaba solo, pero bien acompañado. Era ya de noche, y el centro de la Ciudad de Monterrey no suele ser muy transitado en los últimos años. Realmente me parecía extraño que aunque nadie se atreviera a pasar para dejar una moneda en su estuche, él encarnara en sus notas lo que siente, lo que es. Como si fuera el último concierto de su vida, dejaba todo en su interpretación. Pensé en mi novia, vino la nostalgia. Tenía que llevarla a ese lugar algún día. Lo hice un mes después. Pero la música ya no estaba.

Ya con cerveza en mano, continuábamos hablando del poder desperdiciado del arte, luego cambiamos de tema a placer de quien hablara primero. Apareció el cine europeo, el trabajo de Óscar y de Edgar (y de su hermana), pedimos tacos, bastante buenos, por cierto, a pesar de que la ridícula porción de aguacate fue motivo de discusión.

Nuestro amigo, el Saxo, partió sin esperar aplausos, sin monedas en su estuche, pero sobre todo, sin intención de impresionar. Así de discreto se convierte el arte, así de satisfecha deja el alma que no necesita más, que su éxtasis da plenitud a quien la busca. De El Arte de Amar, de Fromm, pasó al Amor al Arte, del amigo Saxo.

Tan importante es el arte para el alma que, si el hombre dedicara su tiempo de ocio al arte, definitivamente se reducirían contundentemente las conductas destructivas.

Paso a intentar fundamentar el punto anterior: No podemos olvidar que la ley corresponde a un deber ser, a una aspiración a la que como sociedad quisiéramos llegar. Sin embargo, es evidente que la conducta humana más que actuar conforme a las reglas (leyes), por cualquiera que sea su motivación, actúa por impulsos.

No suena razonable abandonar las reglas, pues también cumplen con su función, o por lo menos lo intenta. Sin embargo, a esos impulsos humanos que por naturaleza seguimos, es a los que me quiero referir. Por razones, que como diría Sabina, que no voy a explicarte, el hombre en ocasiones actúa por impulsos negativos, destructivos.

Acaso no parece obvio que, siendo el arte la actividad dedicada a crear, ésta puede convertir estos impulsos destructivos en creación, en belleza.

Y por qué no ir más allá: si un individuo convirtiera el trabajo cotidiano en una práctica artística, ¿quién no quisiera contratarlo o tenerlo como colega?

En fin, la idea del arte visto como un factor de cambio es plenamente convincente, por lo menos a limitada percepción.

Querida Dafne: Hace 7 meses me preguntaste si el arte podría cambiar al mundo. Hoy lo reitero: Si algo puede cambiar al mundo, definitivamente es el arte.

Un pensamiento en “¿Puede el arte cambiar el mundo?

  1. ‘Tan importante es el arte para el alma que, si el hombre dedicara su tiempo de ocio al arte, definitivamente se reducirían contundentemente las conductas destructivas’.

    Vamos a desarrollar este punto dude… Hay muuucho que proponer en este aspecto. Keep writing!

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